U2: A Requiem Born of Ash

When confronted with the abyss of global conflict, U2 chose song over silence.
— Isabella García-Ramos Herrera

Isabella García-Ramos Herrera - U2: A Requiem Born of Ash

The Irish icons U2 have returned with a haunting new EP, Days of Ash. Across six tracks, the band navigates the geopolitical crossfire of the modern world, rising above the din of conflict to deliver a raw, melodic testament to both agony and hope.

I once heard a story about Mother Teresa. When a journalist told her, “God has done nothing for the children starving in Africa,” she reportedly replied, “Has God done nothing? He created you and me.” In a world that feels increasingly volatile—torn by the grinding war in Ukraine, the escalating Middle East crisis, and the rise of global autocracies—one might naturally ask: What has God provided in the face of such relentless violence? The answer may well be: you, me, and the four men from Dublin.

U2 has always served as a sonic plea for peace. From the frantic energy of "Vertigo" to their most storied anthems, their work has long been a response to a world on edge. Days of Ash—released on February 18, 2026, to coincide with Ash Wednesday—continues this legacy. These six songs are more than just additions to a discography; they are a collective outcry against a world coming apart at the seams.

The tracklist reads like a global map of human struggle. “American Obituary” protests the tragic death of Renee Good, a citizen killed during an ICE operation in Minnesota. “Tears of Things” imagines a dialogue between Michelangelo and his David, where the masterpiece refuses to succumb to the cycle of violence. “Songs of the Future” pays homage to Sarina Esmailzadeh, the Iranian student beaten to death by regime enforcers in 2022. “Wildpeace” features Nigerian artist Adeola reading a poem by Israeli poet Yehuda Amichai, while “One Life at a Time” honors Awdah Hathaleen, a Palestinian teacher killed in Gaza. Finally, “Yours Eternally,” featuring Ed Sheeran, serves as a soaring hymn of resilience marking four years of the war in Ukraine.

It may seem that six songs are a mere drop in the bucket compared to the scale of global tragedy. Yet, I am reminded of a professor who, upon the initial invasion of Ukraine, walked into class and simply asked: “What is the point of being here today?”

We must grapple with that question every morning. What is the point of our daily routines when the world feels like it’s on the edge of a precipice? Why hold onto hope in a climate of escalating brutality? Why continue to create when the world is on fire?

Bono, The Edge, Adam Clayton, and Larry Mullen Jr. offer an answer echoed in Jesús Montiel’s book Sucederá la flor(The Flower Will Happen): “Pain has given me song.” For U2, the process is identical. In the face of Middle Eastern conflict, they provide names and faces. In the face of American civil unrest, they focus on the individual victim. In the face of "justified" violence—the classic David vs. Goliath—they insist there is nothing sacred about the slaughter.

They don't just sing; they act. For the Ukraine conflict, they collaborated with singer Taras Topolia and filmed on the front lines, capturing the humanity of men and women who never asked to be soldiers but who fight out of a profound love for their homeland.

If you ask me what God provides in the face of such violence, I’d point to the soldier playing guitar by a campfire or the makeshift Masses held in the direst conditions. I’d point to a David questioning his creator, and an Israeli poet and Palestinian teacher united through melody. He gave us the names of those whose deaths demand justice—and He gave us four musicians who, when confronted with the abyss, chose a song over silence.

  • U2: Del dolor nace el canto

    Isabella García-Ramos Herrera

    La banda irlandesa U2 lanzó un nuevo EP titulado Days of Ash. Estas seis canciones recorren los distintos problemas políticos y bélicos de la actualidad y se alzan en medio del ruido de las bombas y las balas como un canto de dolor y de esperanza.

    Una vez le escuché a un amigo decir que, en una entrevista, a la Madre Teresa de Calcuta le dijeron: «Dios no ha hecho nada por los niños que se mueren de hambre en África» y ella le contestó al periodista «¿Dios no ha hecho nada por ellos? Pero si nos ha creado a usted y a mí». Pues, delante de un mundo que parece cada vez más inflamable: la guerra que no cesa en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente, las dictaduras que azotan al mundo, las persecuciones por distinta naturaleza, Trump, el ICE y sus bombardeos, podríamos pensar, ¿qué nos ha dado Dios ante tanta violencia? Y la respuesta podría ser, a ti, querido lector, a mí, y a la banda de Bono.

    U2 ha sido siempre reconocida por ser un grito de paz ante los conflictos del mundo. La famosa canción «Vértigo» nace de eso, como muchas otras. Así también ha nacido su nuevo EP Days of Ash (Días de ceniza) lanzado al público en las distintas plataformas de música el 18 de febrero de 2026, miércoles de ceniza en el calendario cristiano. Seis canciones nuevas en el repertorio de la banda irlandesa que son precisamente eso: un grito contra un mundo atravesado por la violencia.

    «American Obituary», la primera, se rebela ante el asesinato de Renee Good, ciudadana norteamericana que murió a manos del ICE en Minnesota. «Tears of Things» cuenta la conversación entre Miguel Ángel y su David, quien asegura no querer participar en la violencia a pesar de estar frente a Goliat. «Songs of the Future» homenajea a Sarina Esmailzadeh, una estudiante iraní que fue asesinada a golpes por los esbirros del régimen de los Ayatollahs cuando salió a protestar en 2022. «Wildpeace» es un poema de Yehuda Amichai, poeta israelí, leído por el artista nigeriano Adeola. «One Life at a Time» habla de Awdah Hathaleen, un profesor palestino asesinado en Gaza. Y finalmente, «Yours Eternally», con la participación de Ed Sheeran, es un himno de esperanza ante los cuatro años de guerra en Ucrania.

    Parecería que seis canciones son poca cosa delante del mundo que tenemos entre manos. Un mundo en llamas y cada vez más envuelto en conflictos bélicos. Sin embargo, cada vez que pasa algo de esta naturaleza, me acuerdo de una profesora en la universidad que, cuando supo de la invasión rusa en Ucrania, cuando estalló la guerra, entró en el aula y nos preguntó: ¿Qué sentido tiene venir a dar clases hoy?

    Esta pregunta hay que hacerla nuestra hoy y todos los días. ¿Qué sentido tiene hacer lo que hacemos en un mundo que parece que está al borde del abismo? ¿Qué sentido tiene seguir con esperanzas de paz en un mundo cada vez más violento? ¿Qué sentido tiene seguir creyendo en un mundo mejor contra todo pronóstico? ¿Qué sentido tiene seguir creando cuando el mundo está en llamas?

    Cada quien ha de responder estas preguntas como pueda, delante de lo que cada uno tiene entre manos. Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. contestaron como lo haría Jesús Montiel en su libro Sucederá la flor. Dice Montiel que «el dolor me ha dado el canto» y para U2 ha sido igual. Ante los conflictos en Medio Oriente, recuerdan nombres y rostros concretos. Ante la violencia en EEUU, hablan de una de las víctimas. Ante la violencia que parece justificada —David contra Goliat— dicen no ver nada «sagrado» en el combate. Ante la guerra de Ucrania, no solo contactan a un cantante ucraniano para colaborar con él (Taras Topolia), sino que se lanzan al frente a grabar las vidas de los soldados, a documentar a hombres y mujeres que no nacieron con la idea de ser militares, a dejar estas imágenes en un video musicalpero que sí nacieron con el amor por su tierra en el corazón.

    Si me preguntan qué me dio Dios ante tanta violencia, les diría que me dio un soldado cantando y tocando una guitarra frente a una fogata, rodeado de los suyos. Me dio unos militares oficiando una misa en condiciones paupérrimas. Me dio un David que le habla a su creador y le pregunta por el sentido de la violencia. Me dio a un poeta israelí y a un profesor palestino unidos por la música. Me dio nombres de mujeres cuyas muertes hacen emerger en mí toda mi exigencia de justicia. Me dio una banda de cuatro músicos que, ante el dolor, antes que el silencio, optaron por el canto.

  • U2: Dal dolore nasce il canto

    Isabella García-Ramos Herrera

    La banda irlandese U2 ha pubblicato un nuovo EP intitolato Days of Ash. Queste sei canzoni affrontano i diversi problemi politici e bellici dell’attualità e risuonano in mezzo al fragore delle bombe e dei proiettili come un canto di dolore e di speranza.

    Una volta ho sentito un amico raccontare che, in un'intervista, a Madre Teresa di Calcutta fu detto: «Dio non ha fatto nulla per i bambini che muoiono di fame in Africa» e lei rispose al giornalista: «Dio non ha fatto nulla per loro? Ma ha creato lei e me». Ebbene, di fronte a un mondo che sembra sempre più infiammabile: la guerra che non cessa in Ucraina, il conflitto in Medio Oriente, le dittature che affliggono il mondo, le persecuzioni di varia natura, Trump, l’ICE e i suoi bombardamenti, potremmo chiederci: cosa ci ha dato Dio di fronte a tanta violenza? E la risposta potrebbe essere: a te, caro lettore, a me e alla band di Bono.

    Gli U2 sono sempre stati riconosciuti come un grido di pace di fronte ai conflitti del mondo. La famosa canzone «Vertigo» nasce da questo, come molte altre. Così è nato anche il loro nuovo EP Days of Ash (Giorni di cenere), pubblicato sulle diverse piattaforme musicali il 18 febbraio 2026, Mercoledì delle Ceneri nel calendario cristiano. Sei nuove canzoni nel repertorio della band irlandese che sono proprio questo: un grido contro un mondo attraversato dalla violenza.

    «American Obituary», la prima, si ribella all’omicidio di Renee Good, cittadina statunitense morta per mano dell’ICE in Minnesota. «Tears of Things» racconta la conversazione tra Michelangelo e il suo David, che assicura di non voler partecipare alla violenza nonostante si trovi di fronte a Golia. «Songs of the Future» rende omaggio a Sarina Esmailzadeh, una studentessa iraniana che è stata picchiata a morte dagli scagnozzi del regime degli Ayatollah quando è scesa in piazza a protestare nel 2022. «Wildpeace» è una poesia di Yehuda Amichai, poeta israeliano, letta dall’artista nigeriano Adeola. «One Life at a Time» parla di Awdah Hathaleen, un insegnante palestinese ucciso a Gaza. E infine, «Yours Eternally», con la partecipazione di Ed Sheeran, è un inno di speranza di fronte ai quattro anni di guerra in Ucraina.

    Sembrerebbe che sei canzoni siano poca cosa di fronte al mondo che abbiamo tra le mani. Un mondo in fiamme e sempre più avvolto in conflitti bellici. Tuttavia, ogni volta che accade qualcosa di questa natura, mi ricordo di una professoressa all’università che, quando venne a sapere dell’invasione russa in Ucraina, quando scoppiò la guerra, entrò in aula e ci chiese: «Che senso ha venire a tenere lezione oggi?».

    Questa domanda dobbiamo farla nostra oggi e ogni giorno. Che senso ha fare ciò che facciamo in un mondo che sembra essere sull'orlo dell'abisso? Che senso ha continuare a sperare nella pace in un mondo sempre più violento? Che senso ha continuare a credere in un mondo migliore contro ogni previsione? Che senso ha continuare a creare quando il mondo è in fiamme?

    Ognuno deve rispondere a queste domande come può, di fronte a ciò che ha tra le mani. Bono, The Edge, Adam Clayton e Larry Mullen Jr. hanno risposto come farebbe Jesús Montiel nel suo libro Sucederá la flor. Montiel dice che «il dolore mi ha dato il canto» e per gli U2 è stato lo stesso.

    Di fronte ai conflitti in Medio Oriente, ricordano nomi e volti concreti. Di fronte alla violenza negli Stati Uniti, parlano di una delle vittime. Di fronte alla violenza che sembra giustificata —Davide contro Golia— dicono di non vedere nulla di «sacro» nel combattimento. Di fronte alla guerra in Ucraina, non solo contattano un cantante ucraino per collaborare con lui (Taras Topolia), ma si lanciano in prima linea per registrare le vite dei soldati, per documentare uomini e donne che non sono nati con l’idea di diventare militari, per lasciare queste immagini in un video musicale, ma che sono nati con l’amore per la loro terra nel cuore.

    Se mi chiedessero cosa mi ha dato Dio di fronte a tanta violenza, direi che mi ha dato un soldato che canta e suona la chitarra davanti a un falò, circondato dai suoi. Mi ha dato dei militari che celebrano una messa in condizioni di estrema povertà. Mi ha dato un Davide che parla al suo creatore e gli chiede il senso della violenza. Mi ha dato un poeta israeliano e un professore palestinese uniti dalla musica. Mi ha dato nomi di donne la cui morte fa emergere in me tutta la mia richiesta di giustizia. Mi ha dato una band di quattro musicisti che, di fronte al dolore, piuttosto che il silenzio, hanno scelto il canto.

  • U2 : De la douleur naît le chant

    Isabella García-Ramos Herrera

    Le groupe irlandais U2 a sorti un nouvel EP intitulé Days of Ash. Ces six chansons abordent les différents problèmes politiques et guerriers de l'actualité et s'élèvent au milieu du bruit des bombes et des balles comme un chant de douleur et d'espoir.

    J'ai entendu un jour un ami raconter que, lors d'une interview, on avait dit à Mère Teresa de Calcutta : « Dieu n'a rien fait pour les enfants qui meurent de faim en Afrique », et qu'elle avait répondu au journaliste : « Dieu n'a rien fait pour eux ? Mais il nous a créés, vous et moi. » Eh bien, face à un monde qui semble de plus en plus inflammable : la guerre qui ne cesse pas en Ukraine, le conflit au Moyen-Orient, les dictatures qui frappent le monde, les persécutions de toutes sortes, Trump, l’ICE et ses bombardements, on pourrait se demander : qu’est-ce que Dieu nous a donné face à tant de violence ? Et la réponse pourrait être : toi, cher lecteur, moi, et le groupe de Bono.

    U2 a toujours été reconnu pour être un cri de paix face aux conflits du monde. La célèbre chanson « Vertigo » est née de cela, comme beaucoup d’autres. C’est ainsi qu’est né son nouvel EP Days of Ash (Jours de cendres), sorti sur les différentes plateformes musicales le 18 février 2026, mercredi des Cendres dans le calendrier chrétien. Six nouvelles chansons dans le répertoire du groupe irlandais qui sont précisément cela : un cri contre un monde traversé par la violence.

    « American Obituary », la première, s’insurge contre le meurtre de Renee Good, une citoyenne américaine morte aux mains de l’ICE dans le Minnesota. « Tears of Things » raconte la conversation entre Michel-Ange et son David, qui affirme ne pas vouloir prendre part à la violence bien qu’il se trouve face à Goliath. « Songs of the Future » rend hommage à Sarina Esmailzadeh, une étudiante iranienne battue à mort par les sbires du régime des ayatollahs alors qu’elle manifestait en 2022. « Wildpeace » est un poème de Yehuda Amichai, poète israélien, lu par l’artiste nigérian Adeola. « One Life at a Time » évoque Awdah Hathaleen, un professeur palestinien assassiné à Gaza. Et enfin, « Yours Eternally », avec la participation d’Ed Sheeran, est un hymne à l’espoir face aux quatre années de guerre en Ukraine.

    On pourrait penser que six chansons, ce n’est pas grand-chose face au monde dans lequel nous vivons. Un monde en flammes et de plus en plus en proie à des conflits armés. Pourtant, chaque fois qu’un événement de cette nature se produit, je me souviens d’une professeure à l’université qui, lorsqu’elle a appris l’invasion russe en Ukraine, lorsque la guerre a éclaté, est entrée dans la salle de cours et nous a demandé : « À quoi bon venir donner cours aujourd’hui ? »

    Cette question, nous devons nous la poser aujourd’hui et tous les jours. Quel sens y a-t-il à faire ce que nous faisons dans un monde qui semble au bord du gouffre ? Quel sens y a-t-il à continuer d’espérer la paix dans un monde de plus en plus violent ? Quel sens y a-t-il à continuer de croire en un monde meilleur contre toute attente ? Quel sens y a-t-il à continuer de créer alors que le monde est en flammes ?

    Chacun doit répondre à ces questions comme il le peut, face à ce qu’il a entre les mains. Bono, The Edge, Adam Clayton et Larry Mullen Jr. ont répondu comme l’aurait fait Jesús Montiel dans son livre Sucederá la flor. Montiel dit que « la douleur m’a donné le chant » et il en a été de même pour U2.

    Face aux conflits au Moyen-Orient, ils se souviennent de noms et de visages concrets. Face à la violence aux États-Unis, ils parlent d’une des victimes. Face à la violence qui semble justifiée — David contre Goliath —, ils disent ne voir rien de « sacré » dans le combat. Face à la guerre en Ukraine, non seulement ils contactent un chanteur ukrainien pour collaborer avec lui (Taras Topolia), mais ils se lancent sur le front pour filmer la vie des soldats, pour documenter des hommes et des femmes qui ne sont pas nés avec l’idée de devenir militaires, pour laisser ces images dans un clip vidéo, mais qui sont nés avec l’amour de leur terre dans le cœur.

    Si l’on me demandait ce que Dieu m’a donné face à tant de violence, je répondrais qu’il m’a donné un soldat chantant et jouant de la guitare devant un feu de camp, entouré des siens. Il m’a donné des militaires célébrant une messe dans des conditions misérables. Il m’a donné un David qui s’adresse à son créateur et lui demande le sens de la violence. Il m’a donné un poète israélien et un professeur palestinien unis par la musique. Il m’a donné les noms de femmes dont la mort fait naître en moi toute mon exigence de justice. Il m’a donné un groupe de quatre musiciens qui, face à la douleur, plutôt que le silence, ont choisi le chant.

Next
Next

Wake Up Dead Man